INT/DÍA: Un pódcast llega a la televisión
Entrevista a Carmen Pacheco y Manuel Bartual sobre la adaptación de Santuario
La última vez que coincidí en persona con Manuel Bartual fue en Granada, en 2022. El Festival Jóvenes Realizadores me había invitado a moderar una mesa redonda sobre los lazos entre el cine y el formato sonoro en la que él participaba. Unas horas antes, Manuel además impartió una sesión en el claustro de la Universidad donde explicó cómo había surgido su interés por los pódcast de ficción. Recuerdo que puso un extracto de Homecoming y después el clip de su adaptación para luego comentar algunas similitudes y diferencias entre ellos…
Pues bien, a partir de ahora podrá incluir una historia de su propia cosecha porque Santuario, la adaptación del pódcast escrito por Bartual y Carmen Pacheco, acaba de estrenarse en Atresmedia.
Santuario se sitúa en un futuro que podría no ser muy lejano donde la reproducción de nuestra especie se ha delegado en unas incubadoras. Aun así, de manera secreta, un grupo de científicos está experimentado con unas híbridas (parte humanas y parte robots) para llevar a cabo embarazos orgánicos…
Es ciencia ficción, sí, pero en ella resuenan temas tan vigentes como la gestación subrogada, la convivencia con la inteligencia artificial o el cambio climático.
Después de El gran apagón (estrenada por Movistar Plus+ como Apagón), Santuario es el segundo pódcast de ficción de nuestro país que se transforma en una serie de televisión, una salida que siempre se nombra como posible vía de financiación para el sector del audio pero que, como vemos, es mucho más frecuente en Estados Unidos que aquí (pensemos en The Dropout, Dirty John, Archive 81, The Shrink Next Door, Dr. Death…). Me aventuro a decir que los tiempos de la producción audiovisual son mucho más lentos y laboriosos y que las IP se venden rápido pero tardan más en concretarse.
Con todo esto en mente, me intrigaba saber cómo había sido proceso de adaptación del guion, así que les propuse una entrevista a Carmen y a Manuel.
Escribís Santuario en 2019, se publica en julio de 2021 y empezáis con la adaptación en 2023, cuatro años después de finalizar los guiones para audio. ¿Cómo fue regresar a la historia? ¿Cómo os la encontrasteis?
Carmen: Abordamos el proyecto con la misma ilusión con la que comienzas algo nuevo, aunque no fuera así. Lo primero que notamos es que los temas se habían quedado no antiguos, pero sí vimos que la realidad había acortado distancias respecto a la distopía que habíamos imaginado. Ahora podíamos llevarla más lejos todavía.
Manuel: Sí, hay muchos temas que metimos en Santuario que estaban presentes cuando hicimos el pódcast, pero que con el paso de los años se han vuelto cada vez más actuales. Si echamos la vista atrás, en 2019 la crisis climática y la inteligencia artificial no estaban todos los días en los titulares. Es curioso porque el paso del tiempo ha hecho que la historia sea más actual. Por eso hicimos una actualización para que los temas no quedaran desfasados.
Se podría pensar que adaptar un guion consiste en traducirlo de un medio a otro, pero en el fondo implica una transformación. ¿Hablamos de reescribir, de reinventar, de complementar…? ¿Qué verbo utilizaríais vosotros?
C: Yo hablaría de desarrollar. En el audio la persona que escucha pone mucho de su parte. En cambio, lo visual requiere más desarrollo por la parte del guion. Lo que vas a ver es lo que hay, ya no puedes contar con la imaginación del oyente, por eso hay que definirlo todo mucho más.
M: También el guion en sí necesita más desarrollo. Piensa que en las audioseries los capítulos son muy breves. Santuario tiene 12 capítulos de 20 minutos cada uno, ese fue el encargo que nos hizo Audible: “Queremos 4 horas de ficción”. La serie de televisión son 8 episodios de 40, 50 minutos. Una mayor duración te exige más desarrollo de tramas, de personajes…
¿Qué modificaciones en concreto habéis introducido?
M: Para la versión televisiva hemos desarrollado personajes que en el pódcast simplemente se mencionan de pasada y también hemos creado nuevos personajes. Algo similar pasa también con ciertos lugares que no se pisan en el audio pero sí aparecen en la serie. Ampliar estos aspectos nos ha servido sobre todo para que el viaje de Pilar, una de las protagonistas, tenga más sentido y más peso. Pero al margen de estos cambios sobre el contenido, la estructura básica se mantiene: comenzamos la historia desde el punto de vista de Pilar, después seguimos con el de Valle y luego ya pasamos a la aventura que viven juntas.
Otro cambio que he notado es que habéis eliminado la voz en off de Valle que nos acompaña puntualmente en el pódcast…
C: No somos muy amigos de las voces en off porque nos queremos alejar del formato del audiolibro. En el pódcast la voz en off tenía un sentido: al final justificaba por qué estabas escuchando esa historia, nos gustaba cómo funcionaba el recurso en ese caso, pero en la serie ya no hacía falta. Se cayó por su propio peso.
M: Sí, en el pódcast tiene una función argumental y estaba muy limitada, aparecía muy poco. Tiendo a pensar que en audio la voz en off se puede convertir en las rueditas de la bici... En algunas historia se corre el riesgo de recurrir a ella para solventar cosas que se pueden contar de otro modo. Al prescindir de la voz en off, también evitas que tu pódcast acabe convirtiéndose en algo más parecido a un audiolibro que a lo que pensamos que debería ser una ficción sonora. En otros formatos de ficción sí nos parece que tiene todo el sentido, por ejemplo en Blum, donde simulamos un pódcast de investigación grabado por su protagonista. Al final creo que todo se resume en que si el off tiene una función: si cumple un sentido narrativo ligado a la trama, estupendo. De lo contrario, cuidado.
El otro día Manuel colgó en su cuenta de Instagram un extracto de la primera escena de la serie y hubo algo que me llamó la atención…
A lo largo del texto, ya empezando con el “Abrimos con…”, vamos imaginando la escena en nuestra cabeza, hay casi una sugerencia de montaje al ir describiendo puntos de vista y perspectivas… Y eso que tradicionalmente nos han dicho que un guión para cine o televisión debe estar centrado en la narrativa, en lo textual, y no incluir movimientos de cámara o sugerencias de imagen. ¿Cómo os posicionasteis vosotros?
M: Nos guiamos más por las sensaciones que por una ley no escrita de cómo se deben escribir los guiones.
C: La regla que seguimos era no entrar en nada muy técnico, pero intentar plasmar sobre todo los puntos de vista.
M: Sí, en momentos donde estábamos viendo la imagen de manera muy clara, como sucedió con este inicio, lo poníamos tal cual porque pensamos que podía ayudar a entender la escena. Luego es verdad que nosotros no hemos dirigido la serie, nuestro trabajo son los guiones y concluye cuando terminamos de escribir. El equipo de producción y de dirección han mantenido algunas cosas y han cambiado otras, manteniendo el texto pero a veces cambiando algunas intenciones.
En los créditos aparece Steve Matthews como analista de guion, ¿cuál fue su papel?
M: Hay dos personas que nos han estado prestando apoyo durante este proceso: una ha sido Jorge Blas, del equipo de ficción de Atresmedia. Es la persona que escuchó el pódcast y lo propuso al equipo de ficción, “creo que la serie que estamos buscando sobre maternidad y la serie que estamos buscando de ciencia ficción es la misma serie y está aquí, en este pódcast”. Nos pasó algunas notas porque ya conocía la audioserie y tenía la historia en la cabeza.
La segunda persona que ha estado en el proceso ha sido Steve Matthews. Él estuvo en HBO Europa y lleva ya unos años trabajando para Pokeepsie Films, la productora encargada de la adaptación. Steve entró a mediados de 2023, en verano, cuando ya teníamos escrita toda la serie. Tuvimos tres sesiones con él y nos vinieron muy bien porque, a diferencia de Jorge y el resto del equipo, Steve no había escuchado el pódcast, ni siquiera había leído la biblia de la serie, ningún documento externo. Entonces leyó los guiones como ahora los va a recibir el espectador, desde esa ingenuidad. Es un tío brillante, sus opiniones nos parecieron muy valiosas. Ni él ni Jorge vinieron a imponer nada, solo a aportar comentarios por si creíamos que podían mejorar lo que ya teníamos.
Además del guion de la serie, también habéis escrito unas piezas adicionales que se están publicando a medida que avanzan los capítulos: Más allá del Santuario. ¿Se trata de expandir el universo de la historia?
C: Eso al final no ha sido exactamente lo que nosotros teníamos en la cabeza, pero sí, era una manera de hacer un guiño al origen de la historia, al formato pódcast. Ahí tienes disponible —solo en audio— cosas que pasan en la serie y que nunca llegas a ver.
M: Escribir esas escenas ha sido como un juego adicional. Son siete en total, algunas son conversaciones que sí forman parte de una secuencia pero que aprovechamos para desarrollar más, en otras destapamos diálogos que no se ven en la serie o recuperamos escenas que fueron descartadas entre una versión de guion y la siguiente. Forma parte de la apuesta transmedia de la serie, también se va a estrenar un escape room digital dentro de poco.
Hace unos días se anunció que estáis escribiendo una nueva historia, Místicas, un thriller de misterio producido por VIVA, ¿qué podéis contar sobre ella?
C: Justo estamos en el proceso de grabación y estamos súper emocionados. Es un proyecto que también estamos dirigiendo y estamos muy involucrados en la producción. Planeamos construir piezas alrededor que creemos que van a complementar muy bien el pódcast.
M: Místicas es la tercera audioserie que escribimos juntos y es un poco diferente. De entrada por los personajes, siempre se han movido en la horquilla de la treintena y aquí nos hemos ido justo a los dos extremos opuestos: tenemos a personajes veinteañeros y tenemos a gente mucho más mayor. Las protagonistas son dos podcasters que descubren un misterio en torno a un videojuego de los 80 que se ha vuelto a poner de moda. No podemos contar mucho más sobre la historia, pero es el primer pódcast que hacemos que tendrá un acompañamiento visual. Además, estamos muy contentos con el casting, con las protagonistas especialmente, Clara Galle y Mia Sala-Patau, por todo lo que han aportado a sus personajes. Estamos enamorados de las dos.
Habéis hecho Santuario, Blum, y ahora Místicas. Mientras tanto, Manuel también ha hecho Titania y antes venía de Biotopia… ¿Qué descubrimientos vais haciendo sobre la ficción sonora? ¿Qué viejas creencias vais desterrando o con cuáles os seguís tropezando?
C: Es un medio muy libre y abierto a jugar con el oyente y a encontrar complicidades con él, algo que no tiene el audiovisual. Y qué decir del presupuesto, no te tienes que preocupar por él a la hora de pensar qué vas a situar en el escenario, tranquilamente puedes imaginar una distopía… Es cierto que hay planteamientos narrativos que quizá resultan un poco más complejos de realizar en audio, por ejemplo proponer varias líneas temporales, pero estoy segura de que con ciertos recursos sonoros se puede conseguir…
La verdad es que ahora mismo es muy difícil monetizar un pódcast de ficción, por no decir imposible. De repente el branded te abre una puerta si una marca te apoya, pero el proyecto de Místicas lo hemos podido llevar a cabo con una ayuda estatal, así que yo tengo el corazón un poco dividido. Por supuesto que nos gustaría seguir trabajando en audiovisual, pero ojalá el mundo de las audioseries se desarrolle más. Nos encanta el formato.
M: Yo lo que ido viendo es algo así como la confirmación de por qué me enganché a a las audioseries hace casi diez años. Entonces me encontré con un medio que siempre he sentido como un híbrido entre el audiovisual y la literatura, porque las imágenes las estás poniendo tú, como cuando lees un libro. Y a eso le sumas los ritmos, el diseño sonoro y las grandes interpretaciones que te puedes encontrar en una serie de televisión.
Aunque nosotros no concebimos los pódcast como un medio para un fin, sí que hemos comprobado que son también un campo de pruebas perfecto para la televisión y para el cine. Y también es un medio para vender ideas. En el caso de Santuario, si Carmen y yo, que nunca habíamos escrito televisión, hubiéramos intentado vender una idea habría sido muy difícil. Y más aún si tenemos en cuenta que es ciencia ficción, no es el género más popular ni barato de producir en España… Pero cuando lo oyes, de repente todo cambia. De hecho, cuando terminamos de escribir y nos planteamos empezar a mover el proyecto, nuestra idea era terminar el pitch haciendo énfasis en el audio: “Da igual que no hayas prestado atención a lo que te hemos contado pero, por favor, escucha la historia porque así entenderás su potencial”. Al final no hizo falta porque fue Atresmedia quien vino a buscarnos después de haber escuchado el pódcast.
Me he fijado que siempre habláis de “audioserie”. ¿Preferís ese término al de ficción sonora?
C: Es curioso porque el otro día en un entrevista nos comentaban que quizá ficción sonora sonaba un poco presuntuoso, como decir novela gráfica en lugar de cómic… Creo que en el lenguaje de la calle no se habla de “ficción sonora”, quizá se conoce más como “pódcast de ficción”, pero es un asunto un tanto complicado…
M: Yo siento que no hay una palabra que defina perfectamente lo que hacemos. “Pódcast de ficción” te puede llevar a pensar que es un pódcast que habla de ficción; si dices “ficción sonora” te puede llevar al radioteatro… Hace años “audioserie” no me gustaba, pero últimamente le voy cogiendo cariño porque sí, es una serie en audio. Y eso es lo que estamos intentando hacer.
Además de escribir historias de ficción, Carmen y Manuel también escriben newsletters. A ella la puedes leer en Flecha. Y él se acaba de mudar a Substack con Cartas raras.
Hablando de ficciones…
…Bueno, o como decidamos llamarlas, ¡hay que darle un vuelta a eso!
RNE ha estrenado Muerte de un ciclista, adaptación de la película de Juan Antonio Bardem. Por lo visto, se han recuperado extractos del manuscrito original y se han eliminado las frases impuestas por la censura. Escuchándola me han entrado muchas ganas de recuperar la película, aunque bien se podría prescindir de los insertos de la voz extradiegética (“Más tarde, en casa de María José…”) para que la cosa fluyera más. Está dirigida por Benigno Moreno y protagonizada por Aura Garrido, Fernando Cayo, Pedro Casablanc y Víctor Clavijo. Nivelazo.
Hace unos días, mientras preparaba el primer café de la mañana, sintonicé Onda Cero y de repente era 1963. Durante estas fiestas han aprovechado para volver a emitir El asesinato de Kennedy... 60 años después, la radio ficción por la que Carlos Alsina y su equipo ganaron un premio Ondas en 2024. La idea de imaginar qué pudo sonar por la radio durante esas horas es muy buena.
🔮 Predicciones para este año recién estrenado
Ahora que 2024 quedó atrás, es tiempo de especular sobre lo que podría ocurrir en 2025. Chan, chan…
En su pódcast Comunicando, José Antonio Gelado explica varias tendencias que se prevén clave en el sector del podcasting para los próximos meses.
Una de las grandes incógnitas de lo que está por venir es la que trata de responder Nick Quah en este artículo de Vulture: Will Video Kill the Audio Star in 2025? Después de hablar con 60 personas del sector del audio, Quah explica los pros y contras de este “videocentrismo”, empezando por el poder que se puede estar cediendo a las grandes tecnológicas como Youtube o Spotify, o que la cámara vaya a acentuar estereotipos de género que en el audio podían desactivarse.
El habitual informe de Nieman Lab sobre predicciones para el periodismo también incluye cuatro artículos centrados en el pocasting:
More small and mid-level podcasts hit the stage, de Juleyka Lantigua, sobre el auge de los eventos en vivo.
Video-first “podcasts” bring a new kind of coverage, de John Saroff, que apuesta por los pódcast informativos con capa de vídeo.
The podcast middle class will continue to shrink, de Alex Sujong Laughlin, explicando por qué la clase media podcastera se reducirá frente a los Joe Rogan y las Alex Cooper del mundo.
Podcasting becomes the primary strategy, not an afterthought, de Joni Deutsch, que afirma que el podcasting ha pasado de ser un canal complementario a convertirse en un campo de batalla principal para el discurso político, sobre todo después de lo ocurrido en las elecciones de Estados Unidos.
📺 Sí, ¡he hecho mis deberes televisivos!
Confesaré que no las tenía todas conmigo porque una confía mucho en las vacaciones y siempre se quedan cortas pero, con los visionados hechos, ahí van mis impresiones:
Los años nuevos. Elegí el 1 de enero para retomar la serie de Rodrigo Sorogoyen, después de abandonarla en el episodio 3 y con una gran presión social para que me gustara (concretamente, tres amigos preguntándome si ya había cambiado de opinión). Empezé a hacerlo a partir del capítulo 6, cuando los personajes comienzan su recorrido particular y realmente te encariñas con ellos. Creo que a veces fuerza la máquina y que su gusto por lo pequeño puede desinflarte, pero contra todo pronóstico ahí estaba yo, pegada a la tele queriendo ver cómo terminaba la historia de Óscar y Ana... Eso sí, ¿lo de poner a actuar a Benjamín Prado? Ni olvido ni perdón. Extra: Un Cómo se hizo en vídeo, explicando la enorme producción detrás del último plano secuencia.
Yo, adicto. Javier Giner contó su adicción a la cocaína y al alcohol primero en un libro y después como guionista y director de esta serie. Me gusta mucho que el tono nunca caiga en lo morboso y que consiga introducir la comedia en un relato de desintoxicación, haciendo también un retrato coral de la clínica en la que ingresa el protagonista. Sí, las escenas del psicólogo están a punto de caer en el discurso manido de la autoayuda, pero con Oriol Pla no hay nada que temer. Él y Nora Navas podrían sostener cualquier serie juntos. Extra: Javier y Oriol en El cine en la Ser.
Querer. De las tres series, la dirigida por Alauda Ruiz de Azúa es la que verdaderamente se adentra en un terreno desconocido y espinoso: tras treinta años de casada, un mujer decide divorciarse y denunciar a su marido por abuso sexual, ya que siente que sus relaciones no fueron consentidas. Aquí tenemos un personaje femenino inolvidable en su contención y firmeza, dos hijos que parecen intercambiarse sus roles a mitad de camino, un antagonista manipulador que nos puede hacer dudar y un drama judicial de máxima tensión. ¡Todo eso en cuatro capítulos! Muy recomendable. Extra: Entrevista a los tres creadores de la serie (Ruiz de Azúa, Eduard Sola y Júlia de Paz) en el pódcast Esto ya se ha hecho.
Pues así queda inaugurado el año en Punto de escucha. Nos leemos dentro de dos semanas.
Hasta la próxima,
Andrea