De pódcast a miniserie en HBO Max: cómo se adapta una historia real
Además, te cuento cómo ha ido la III edición del PARIX Audio Day
Hola, soy Andrea Morán, productora de audio freelance. Cada dos domingos escribo una nueva edición de Punto de escucha, la newsletter para los que piensan que un buen pódcast puede cambiarte el día. En la posdata te cuento más sobre mí y cómo puedo ayudarte.
Conocí a Pablo Aguinaga en una sala de reuniones de ABC. Desde Boxfish se habían interesado en Los expulsados del paraíso: Sobrevivir a los Testigos de Jehová, el pódcast que dirigí y coescribí para el diario, y querían explorar una posible adaptación audiovisual.
La serie sonora se había estrenado poco antes. En ocho episodios de menos de 30 minutos cada uno narrábamos la historia de varios extestigos. Denunciaban haber sido víctimas de esta organización religiosa (incluso se referían a ella como una “secta”) y, justo por hacerlo, habían terminado ante los tribunales en un juicio pionero en España. Los Testigos de Jehová los habían denunciado.
En los primeros minutos de aquel encuentro, Pablo y yo empezamos a hablar sobre los personajes y las subtramas y lo que más recuerdo de esa charla inicial fue el entusiasmo que transmitía por esta historia. Pero, claro, las empresas primero tenían que hablar de negocio. Si todo iba bien, nosotros luego ya podríamos hablar libremente del contenido…
Y así fue. Menos de dos años después, el pódcast se ha convertido en una miniserie documental que se acaba de estrenar en HBO Max.
Equipo del pódcast - Investigación periodística: José Ramón Navarro-Pareja. Guion: Juan López Córcoles, Andrea Morán, María Romero. Con ayuda en las entrevistas de Manuel Garre. Diseño sonoro: Rodrigo Ortiz de Zárate. Ilustración: Martí Ferrer. Producción ejecutiva: José Ángel Esteban y Javier Nadales. Dirección: Andrea Morán.
¿Qué os llamó la atención del pódcast para pensar en desarrollar una miniserie a partir de él?
Diría que fue la potencia y la crudeza de los relatos en primera persona de los extestigos. También nos atrajo que la narración estaba muy bien hilada. Había mucho rigor en lo que se contaba y, al mismo tiempo, mucho cariño por vuestra parte. Sé que esto no es algo muy racional, pero sí es algo que se transmite. Recuerdo escuchar el pódcast y pensar “esto es muy interesante”. Como conjunto, tenía muy buenos ingredientes para la traslación a docuserie audiovisual.
A grandes rasgos, ¿cuáles dirías que son estos ingredientes?
Es importante que haya algo que te suene, que te sea un poco conocido, pero que detrás te encuentres una historia de la que no tenías ni idea y que te sorprenda.
La narración te daba a conocer un universo nuevo. Está toda la cosmovisión de los Testigos de Jehová que te lleva a imaginarte cosas sobrenaturales, fantásticas, que podrían enriquecer un relato audiovisual, pero narrativamente también era muy interesante ese mundo de normas y doctrinas que se le abre al espectador.
Se ha hablado mucho del pódcast como laboratorio y la generación de IPs. ¿Es este un ejemplo?
Saber que alguien ya ha testado una historia antes en otro formato puede que dé cierta seguridad. También hay un elemento pragmático, de poder escucharlo, de poder bajarlo a tierra y que no sea algo en un papel, que siempre puede generar más miedo en los ejecutivos. Si no recuerdo mal, cuando se lo presentamos a las productoras ejecutivas de HBO Max, ellas ya habían escuchado el pódcast y les había gustado mucho.
Últimamente vemos un auge de las historias reales en televisión, ¿por qué se han vuelto tan centrales en el audiovisual actual?
Yo no trabajo en una plataforma ni en una cadena, así que estoy hablando de oído pero diría que hay varios factores. Por un lado está la cuestión económica. Una no ficción siempre va a costar menos que una ficción y los tiempos son mucho más ágiles. Se va a poder estrenar antes.
Por contra, es difícil que una historia de no ficción llegue a tener muchos capítulos. Pero con una ficción sí puedes hacer más capítulos, incluso tener segunda o tercera temporada, que es algo muy interesante… En definitiva, todo tiene sus pros y sus contras.
En España otros pódcast ya han pasado a formato audiovisual: pienso en El gran apagón y Apagón o en Santuario y la serie del mismo nombre. Pero esas eran ficciones sonoras. En este caso hablamos de adaptar un pódcast de no ficción. ¿Qué peso tuvo el documental sonoro en vuestro desarrollo posterior?
No hubiésemos podido hacer la docuserie sin el pódcast. Vuestra investigación, los primeros contactos, conseguir los relatos de los exmiembros… Eso resultó absolutamente fundamental.
También el tener la figura de José Ramón Navarro-Pareja como ese periodista que acude a la sala del juzgado y presencia un juicio pionero en nuestro país. O haber dado con el relato de Carlos Bardavío, el abogado de la Asociación Española de Víctimas de los Testigos de Jehová.
En el pódcast el juicio aparecía en cada episodio como forma de mantener presente a la organización de los Testigos de Jehová, aunque declinaran ser entrevistados. Narrativamente, ellos eran el ‘antagonista’ de la historia. En la serie vosotros reserváis el juicio para el final. ¿Por qué esa reestructuración?
Las adaptaciones están vivas y necesitan de cambios. No soy un experto en audio, pero creo que el contenido en pódcast todavía permite escuchar un poco más. En cambio, el espectador tiene un espectro de atención mucho más bajo últimamente y en televisión se necesita algo más de inmediatez. Por eso decidimos dar un foco muy claro a cada capítulo y llegar al final con la celebración del juicio, me parecía narrativamente muy interesante como conclusión.
¿Qué otras decisiones narrativas tomáis pensando en la atención del espectador?
A la hora de plantear cada episodio, los inicios y los finales tienen que ser potentes. Generar un cliffhanger, un gancho para el siguiente capítulo, era importante. También manejar la duración. En plataformas yo creo que hoy en día la media está en unos 46-48 minutos de duración por capítulo, aunque todo depende del tipo de historia.
Eso no impide contar las cosas con cierta complejidad. Recordarás que en las reuniones hablamos de esa idea de tener tres capas activas en el documental: los testimonios de los extestigos, el contexto explicado por expertos y una tercera capa que dejara ver la necesidad que tenemos los seres humanos de estar dentro de una familia, aunque a veces suframos por ello. La docuserie empieza y acaba hablando de la familia.
En el pódcast evitamos un diseño sonoro demasiado oscuro o solemne. De manera paralela, en la serie habéis apostado por una estética simbólica y marcada por el color. ¿Qué buscabais con esa decisión visual?
Nos apoyamos en recursos artísticos porque no queríamos ser muy agresivos. Esta es la historia subjetiva de unas personas cuya vida está atravesada por esta organización, pero no queríamos atacar la libertad de creencias ni de culto.
Como estábamos hablando de la familia, eso nos permitía un punto más naif o infantil. Nos inspiramos en el teatro de máscaras clásico romano y en el Kabuki para lanzar una propuesta más artística y simbólica. No queríamos grandes acciones ni optar por la reconstrucción.
En el caso del pódcast narrativo cuando entrevistas a alguien también buscas que se narre a sí mismo y para eso tiene que ser consciente de su propia historia. Estas personas se identificaban a sí mismas como ‘víctimas’ y sabían explicar por qué, aunque les resultara doloroso todavía... Varias de esas voces participan ahora en el documental. ¿Cómo fueron esas entrevistas en vuestra grabación?
Fueron difíciles. Queríamos entrevistas largas para dejar ir los nervios del principio y tener tiempo para que surgiera una verdadera conversación con intimidad y confianza. Ten en cuenta que una cámara delante siempre intimida, pero es que además pusimos una muy cerca por una cuestión de realización. A pesar de eso, supieron desenvolverse muy bien.
Seguro que también os pasó a vosotros con el pódcast, pero te encuentras con personas que te están dando su historia de vida, están teniendo una generosidad inmensa y eso genera una responsabilidad y mucho agradecimiento. También hacia todo mi equipo por su implicación en esta docuserie.
PARIX Audio Day 2026 - Diez preguntas sin respuesta
Por tercer año consecutivo se ha celebrado en Madrid esta jornada profesional en torno al audio con especial énfasis en la producción de audiolibros y el sector editorial. Por si te perdiste la crónica del año pasado, te la dejo por aquí.
Sobre este 2026, ahí van mis diez preguntas sin respuesta:
Como era de esperar se habló mucho de IA: como avance tecnológico, amenaza para los narradores, recurso creativo… ¿Y qué pasa con lo industrial? ¿Estaremos hablando demasiado de esos 3.000 pódcast semanales creados por IA y demasiado poco del riesgo de que las grandes tecnológicas controlen no solo la distribución, sino también la producción? Lo dejó caer George Walkley.
Sí, reconozco que me incomoda la idea de una voz sintética narrando no ficción, pero me pareció muy sensato lo de usar IA para resolver retakes sin necesidad de convocar al locutor. ¿Me convierte eso en una persona contradictoria o simplemente en una productora que piensa en el dinero?
“Como especie creativa ya no estamos solos”. Lo dijo Julio Rojas, creador de Caso 63. Contó que había incluido a su agente en Moltbook, una red social solo para agentes IA. Entiendo el experimento, pero ¿en serio ahora vamos a espiar a las máquinas en lugar de escucharnos entre nosotros? Con lo divertido que es salir del cine y poner la oreja para ver qué les ha parecido la película a los de delante.
¿En qué estaríamos pensando cuando hace muchos, muchos años llegamos a pensar que los audiolibros y los pódcast eran competidores o que los audiolibros amenazaban la compra de los libros físicos? Los datos que arroja el estudio Audible Compass 2025 dicen lo contrario.
¿Por qué hay tan poco diálogo entre los pódcast sobre literatura y las plataformas de audiolibros? O incluso entre los pódcast de las editoriales y sus propios audiolibros... Pocas alianzas tan naturales como esa, ¿no te parece?
Una pregunta que me lanzó Luz en la pausa para el café: “¿Tú conoces algún crítico de audiolibros?” 🙄
Y una frase que me gustó: “Speed without quality is noise”. ¿Quién la dijo? Pues no lo sé porque en algunos paneles había tantos participantes que me hice un lío apuntando sus nombres. Hubo mucha pluralidad de voces y de nacionalidades, pero en alguna temática habría deseado un caso de estudio, sí, uno de esos de 45 minutos para saberlo todo de una compañía.
Hablando de la jornada en sí, ¿puede que sea PARIX Audio Day el evento celebrado en España cuyo control de tiempos parece más bien alemán? 🫡 Muy a favor aunque haya que tomarse rápido el café de la pausa.
En el panel de Narrativas audio para atraer a nuevas audiencias se habló de evitar la “sobreexposición sonora”. ¿Me leyeron la mente? En la sección de abajo entenderás por qué.
Participé en la charla El boom de las newsletters de audio: tendencias y oportunidades y fue un gusto compartirla con Jorge Heili (Audiogen) y José Antonio Gelado (Comunicando). Que te inviten a contar qué haces también es una forma de hacerte pensar en voz alta y plantearte opciones y planes de futuro. ¿Qué nos deparará el mañana? 📩
Ronda de recomendaciones
Ya voy justa de espacio, pero empiezo por tres pódcast que prescinden del narrador:
La buena gente de Muchachada Nui vuelve a televisión con Rafaela y su loco mundo, un momento perfecto para recuperar Muchachada Fui, el pódcast de RNE Audio que cuenta sus orígenes. El primer episodio arranca en la facultad de Bellas Artes de Cuenca y el último culmina hablando de la herencia que dejó este humor absurdo primero en La hora chanante y después en Muchachada Nui.
Como decía, no hay narrador, así que vas navegando entre voces conocidas (Joaquín Reyes, Carlos Areces, Ernesto Sevilla) y otras más esporádicas que cuesta ubicar, pero no importa en absoluto. La historia oral se sostiene por sí sola y algunos sketches ya icónicos completan la vuelta al pasado (ay, qué buenos eran). Una frase que resume su espíritu de colaboración: “Ahí fue cuando empezamos a trabajar juntos y a reírnos juntos”.
Otra propuesta que tampoco incluye narrador es Vergüenza, presentada por Daniel Sousa y distribuida en exclusiva por Podimo. En la primera entrega escuchamos a Manel Navarro, cantante que desafortunadamente soltó aquel gallo en la final de Eurovisión, un incidente que le costó hasta amenazas de muerte. No sé qué tipo de invitados le seguirán, pero el dispositivo de dejar hablar al invitado funciona y una emoción como la vergüenza nos puede llevar desde la humillación hasta el bochorno, desde el escándalo político hasta la torpeza más cómica. Ganas de ver cómo sigue.
El tercer programa que apenas recurre a la voz en off es la nueva temporada de Love + Radio, Blood Memories. ¿Un true crime sin narrador que te guíe y te oriente hacia lo que es verdad, justo, moral? ¿Hacia si el detenido es inocente o culpable? Pues Nick van der Kolk se atreve a ello. El primer capítulo me entusiasmó: dos mujeres cuentan el periplo de su vida hasta cruzarse con el mismo hombre que está en prisión. Una quiere ayudarlo a salir de la cárcel; otra promete luchar mantenerlo entre rejas. Al protagonista, Michael Thompson, lo escuchamos realmente en el segundo episodio y sin el aura de asesino que suele proceder en estos casos.
Van der Kolk está ahí para lo justo, apuntando títulos de capítulos intermedios, colando alguna repregunta o dando réplicas en escena, como cuando se oyen interferencias en la grabación y entiendes más sobre el contexto: “Bien puede ser por tu tobillera electrónica, pero no es como que te la puedas quitar, así que…”. Son 10 episodio y deduzco que la exigencia de escucha irá a más.
Hace unos años coincidieron en el cine español varias películas sobre maternidad y enseguida surgió la sensación de que se estaba hablando “demasiado” del asunto. Como si el tema aceptara solo un cupo limitado de relatos… Cuando escuché No sé cómo era antes pensé algo parecido: ¿puede surgir la percepción de que ‘el pódcast’ sobre violencia machista ya está ocupado por La casa grande y no hay nada más que contar? Sería una pena dejar de escuchar esta historia por esa idea tan errónea.
No sé cómo era antes (Podium Pódcast, narrado por Sara Selva) comienza con Cristina Fallarás y su cuenta de Instagram, donde a diario recibe decenas de mensajes de mujeres que han vivido situaciones de violencia machista. Así conocemos a Ángela, una mujer que ha estado en una relación de maltrato. Además de escucharla en primera persona, me interesa especialmente que también oigamos a su hermana, a su amiga e incluso a la exmujer de su expareja. Me parece una decisión inteligente para dar a entender que todos formamos parte de la situación y de la red de apoyo, para desmitificar que esa problemática recae solo en los hombros de una única persona.
David Farrier es un periodista neozelandés afincado en Estados Unidos. De las diferencias culturales que fue detectando nació Flightless Bird, un pódcast que examina obsesiones y contradicciones muy estadounidenses. No lo escucho a menudo, pero llegué a él por un episodio muy recomendable: Spaceman Barry. Narra la convivencia entre un treintañero y un hombre de 80 años, una historia con un gran plot twist detrás. De hacer el póster de la película, cabría el típico subtítulo “A veces las cosas no son lo que parecen”. Si prefieres ir al grano, empieza en el minuto 12:30.
En noviembre del año pasado Apple lanzó Adrift, una producción original que cuenta la historia real de una familia británica que vende todo para dar la vuelta al mundo navegando en barco. Como ya te estarás oliendo, las cosas salen mal y quedan varados en mitad del océano.
En cuanto a la producción, van con todo: audio inmersivo, escenas cargadas de ambientes, una especie de doble narrador, un montón de elipsis… En teoría tocaría alabar la ambición y el diseño ‘cinematográfico’, pero a mí, literalmente, me marea. Te prometo que no puedo pasear mientras lo escucho porque tanto movimiento y estímulos me embotan la cabeza. Yo diría que es un ejemplo de que el deseo de inmersión puede saturar la escucha... ¿Y si me das pódcast que mis oídos sepan digerir y dejamos las películas para el cine?
Para terminar…
¡Hasta la próxima!
Andrea
PD. Si te identificas con alguno de estos escenarios, entonces te puedo ayudar:
⚠️ Eres un podcaster kamikaze
Estás a punto de hacer un pódcast, pero sin saber por qué ni para quién.
Yo convierto ese salto al vacío en un despegue controlado.
🏝️ Eres un podcaster náufrago
Ya tienes un pódcast, pero sientes que va a la deriva.
Hagamos una consultoría para encontrar una buena brújula y retomar el rumbo.
😩 Eres un podcaster con el agua al cuello
Tienes un pódcast que funciona y tiene audiencia... pero estás desbordado.
Puedes delegar en mí sin que tu proyecto pierda la esencia.
Cuéntame tu caso → escribe a puntodeescucha@substack.com o pásate por mi web. Seguro que encontramos la manera de que tu pódcast sea justo lo que necesitas.








Luz sigue sin tener la respuesta 🧐. Por cierto, una de mis abuelas fue Testigo de Jehová y luego una ex. Pasó cuando yo era una niña.